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martes, 17 de abril de 2012

Reimplantan el cuero cabelludo completo a una mujer hispana en el Hospital Universitario Austral

Es el segundo caso en el país, reportado en la literatura médica nacional. 

Noemí se accidentó en una fábrica de empaquetamiento de frutas, en Río Negro, y fue derivada en avión sanitario al HUA, donde la operó un grupo interdisciplinario de especialistas en cirugía cráneofacial, y cirugía de cabeza y cuello.

 Noemí Torres (27) juntaba peras del piso en una fábrica de empaquetamiento de frutas, en el valle del Río Negro, cuando una máquina se enredó en su larga cabellera. No logró zafarse y sufrió un desprendimiento total del cuero cabelludo, desde las cejas hasta la nuca. 

Quince horas después, Noemí ingresaba en los quirófanos del Hospital Universitario Austral (HUA), donde cirujanos del Servicio de Cirugía Cráneofacial y del Servicio de Cirugía de Cabeza y Cuello lograron reimplantarle el cuero cabelludo. 

 Para ver la foto en alta,  Existe un solo antecedente de esta cirugía en la literatura médica nacional, lo cual convierte al caso de Noemí en uno de los únicos. “Me agaché y la máquina me agarró el pelo”. 

Era la hora de la siesta, el sábado 16 de marzo del 2011 en la localidad de General Roca, cuando Noemí Torres, una mujer de baja estatura y pelo negro largo, limpiaba el piso de la fábrica donde trabajaba, sin saber que esto le provocaría un terrible accidente. 

“Se habían caído peras de la cinta transportadora de frutas, así que me agaché y la máquina me agarró el pelo, y me lo arrancó. Por suerte, porque sino las chances de sobrevivir eran mínimas. Fue tan rápido que en el momento no lo sentí. 

Después, me toqué la cabeza y empezó el dolor, como si me hubiesen estado cortando con miles de cuchillos a la vez. Siempre estuve consciente. 

Me tapé con la capucha de mi saco, no quería que nadie me viera. Mis compañeros se quedaron en shock. Yo me quedé arrodillada, llorando y gritando que nadie se acercara, que no me tocaran”, relató Noemí. 

Como la ambulancia no llegaba, sus compañeros la vendaron y la llevaron en al centro médico local, Juan XXIII. Llamaron a la policía que, sabiamente, guardó el cuero cabelludo de Noemí en una bolsa con hielo, lo cual permitió que se conservara en condiciones para ser luego reimplantado. 

“De otra manera el tejido no hubiera sobrevivido”, adelantó el Dr. Cristian Schauvinhold, cirujano del Servicio de Cirugía Plástica Infantil y Cráneofacial del HUA. 

Lo último que recuerda Noemí es abrir los ojos y encontrarse en un avión sanitario, rumbo a Buenos Aires. “Pensamos que iba a ser imposible reimplantarle el cuero cabelludo”. 

La garra de la máquina transportadora de frutas hizo a Noemí lo que los indios del Lejano Oeste a sus prisioneros: “Un scalp o desollamiento completo del cuero cabelludo. 

Se desprendió con todos sus componentes: piel, la parte superior del músculo frontal y tejido de la frente, en una extensión que abarca desde la raíz de la nariz y parte de ambos párpados superiores, hasta la nuca”, explicó el Dr. Schauvinhold. 

Un colega de él, el Dr. Roque Adan, consultor de microcirugía del Servicio de Cirugía de Cabeza y Cuello del HUA que dirige el Dr. Pedro Saco, fue contactado por el staff del hospital municipal de General Roca, para averiguar si podían derivarla al HUA. 

Finalmente, 15 horas después del accidente, el domingo a las 5 de la madrugada, los médicos del HUA recibieron a Noemí y la trasladaron directamente al quirófano, donde fue intervenida por Schauvinhold y Adan. 

El cuero cabelludo se mantuvo en una conservadora con solución fisiológica y hielo, envuelto en una bolsa de nylon. Aun así, el Dr. Schauvinhold expresó que dudaron del éxito de la cirugía: “Teníamos desconfianza de que el tejido pudiera sobrevivir debido a que había permanecido quince horas y media sin irrigación sanguínea”. 

Básicamente, la operación, que duró seis horas, consistió en revascularizar el cuero cabelludo de Noemí, es decir, “reconectar” arterias y venas mediante un procedimiento conocido como anastomosis. 

“El tejido se puso primero azul, indicando quizás un fracaso, pero igual decidimos seguir adelante y paulatinamente recuperó su color normal luego de 48 horas”, describió Schauvinhold. “Salió mejor de lo que esperábamos —reconoció—. 

Se hicieron dos anastomosis venosas y dos arteriales. Perdió muy poco pelo, en una zona, pero el resto le crece normalmente. El músculo de la frente se preservó, así que puede fruncir y gesticular. 

La única secuela es la pérdida de sensibilidad en la parte superior de la cabeza. El fracaso de la operación hubiera sido devastador para Noemí, ya que las alternativas reconstructivas que existen distan de ofrecer un resultado óptimo”. 

 Curar por dentro La recuperación de Noemí fue exitosa. Al día siguiente de la cirugía, caminaba, y, al cabo de una semana, estaba en condiciones de volver a su casa, con sus dos hijas de 11 y 13 años. 

Le quedan las cicatrices a la altura de las cejas y al costado de los ojos, recordatorio permanente del trauma. 

Se toca el pelo constantemente; tiene “miedo de que vuelva a desprenderse”. La cirugía tomó solo seis horas, pero recuperar la autoestima será un proceso más largo. 

Noemí, acostumbrada a su pelo largo, lo lleva ahora a la altura de los hombros. 

Aceptar las cicatrices fue otro motivo frecuente de llanto: siente que la gente la mira y se cubre con anteojos para disimular las marcas. 

Pero la cirugía estética llegará pronto y el accidente quedará en el pasado. “Gracias a Dios tengo pelo, cejas, no puedo dejar de pensar cómo hubiera quedado si los esfuerzos de los médicos no hubieran dado resultado. 

Hoy, entiendo que hay que tomarse más tiempo, que no hace falta apurarse ni correr en la vida. 

Que hay que vivir el día al máximo”, aseguró. Contacto de prensa María Florencia Sobrero Departamento de Comunicación Institucional Hospital Universitario Austral. Fuente: HUA
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sábado, 20 de febrero de 2010

Gobierno de Italia prohíbe el implante mamario en menores de edad

El premier italiano aprobó un proyecto de ley para la constitución de un registro de control de operaciones que prohíbe su implantación en menores. La norma pretende que quienes se sometan a intervenciones tengan más información sobre sus efectos no deseados.

El Gobierno italiano, que preside Silvio Berlusconi, aprobó ayer un proyecto de ley para la constitución de un registro de control de operaciones con prótesis mamarias, que prohíbe además su implantación con fines estéticos en las menores de edad.

Según informó el Ejecutivo en un comunicado, la medida fue aprobada durante el Consejo de Ministros del viernes y ahora deberá iniciar su trámite parlamentario y ser examinada además por la Conferencia Estado-Regiones de Italia.

El proyecto de ley sobre las operaciones de implantes mamarios fue presentado ante el Consejo de Ministros a propuesta del Ministerio de Sanidad ya el pasado diciembre, pero no ha sido aprobado hasta ahora tras ulteriores consultas a expertos en la materia.

La norma, reza el comunicado, pretende permitir que quienes quieran someterse a operaciones de este tipo tengan una más amplia información sobre sus efectos no deseados, así como sobre los tipos de intervenciones y de materiales que se utilizan.

La propuesta de la Sanidad italiana pretende crear además un registro de seguimiento a nivel nacional y regional sobre las operaciones de prótesis mamarias que permita un mayor control también sobre el proceso previo y posterior a la intervención.

"La medida sirve para resolver el problema de la infravaloración de los riesgos relacionados con los implantes de senos, intervenciones en aumento en nuestro país, también en las adolescentes", aseguró en una rueda de prensa posterior a la reunión del gabinete el ministro de Sanidad, Ferruccio Fazio.

Junto a él, compareció la subsecretaria de Sanidad, Francesca Martini, principal impulsora de la norma, quien explicó que hasta ahora no se había intervenido para regular este ámbito médico, que en la actualidad realiza entre 80.000 y 100.000 operaciones cada año en Italia.

"Con el 'boom' de las intervenciones de prótesis mamarias en los últimos diez años ha surgido un verdadero 'far west' de la cirugía estética, con intervenciones, incluso, reservadas por Internet, a última hora", aseguró Martini.

Según datos de la Sanidad italiana, del total de implantes mamarios que se realizan en Italia, sólo el 20% se hacen por motivos médicos, como la reconstrucción del seno tras un cáncer de mama, mientras que el 80% responde exclusivamente a intereses estéticos. Fuente: El País de España
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