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domingo, 7 de abril de 2013

Novedades en el tratamiento de la hipertensión en el día mundial de la Salud

El 7 de abril, el foco estará puesto en la hipertensión arterial, primera causa de muerte prematura a nivel mundial, y segunda de discapacidad por enfermedades cardio y cerebrovasculares. A nivel local, se calcula que tres de cada diez personas es hipertensa. 

El domingo 7 de abril se celebra en todo el mundo el Día de la Salud. Si bien, en los diferentes países predominan distintas problemáticas, el tema elegido por la Organización Mundial de la Salud (OMS)- principal impulsora de esta fecha- es la Hipertensión Arterial. 

 Ocurre que esta patología es la principal causa de muerte prematura en el mundo y la segunda causa de discapacidad por enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares. 

De hecho, el 62% de los accidentes cerebrovasculares (ACV) y el 49% de las patologías coronarias se producen por este motivo.

 Particularmente, en la Argentina la hipertensión es la principal causa de mortalidad, y se sabe que tres de cada diez personas es hipertensa y 50 mil mueren cada año por esta causa. 

“Un estilo de vida sana es lo primero que tenemos que comunicar en este día. Por ejemplo, enfocarse en la realización de una dieta con bajo contenido de grasas, sin exceso de sal y sin calorías excedentes, a fin de mantener un peso adecuado. 

También, es importante dejar de lado el consumo de alcohol cuando éste supere la medida diaria y realizar actividad física en forma regular”, destacó el Dr. Daniel Grassi, director Departamento de Medicina y jefe de servicio Clínica Médica del Hospital Universitario Austral.

 Dentro de los hábitos no saludables, uno de los más preponderantes es el consumo excesivo de sal. Según el Ministerio de Salud de la Nación en Argentina se consume, en promedio, 12 gramos de sal por día, cuando lo recomendado por la OMS son 5 gramos. 

Estos consejos básicos, son tanto para personas sanas como para personas que sufren de alguna enfermedad. Pero, la pregunta fundamental es ¿una persona hipertensa tratada con éxito, está en las mismas condiciones que una persona normal, o tiene mayores probabilidades de sufrir un ACV?.

 De acuerdo con Carol Kotliar, directora del Centro de Hipertensión Arterial y directora asociada de la Clínica de Prevención del Envejecimiento Prematuro del Hospital Austral, si el hipertenso logra controlar con éxito su enfermedad, el riesgo de padecer un ACV se reduce significativamente pero aun sigue incrementado por encima de aquel que no tiene hipertensión. 

 Esto se denomina “residual risk” (riesgo residual), que significa que, si bien el tratamiento disminuye la hipertensión, en algunos casos no se ataca la causa que produjo la elevación de la presión arterial o existen otros factores que mantienen el riesgo elevado. 

Como novedades-agrega Kotliar- se identificaron condiciones que podrían explicar la persistencia de este riesgo residual. 

Se destaca entre ellas a la detección de un patrón de envejecimiento prematuro. Esto consiste en un acortamiento acelerado de los telómeros (porción distal del cromosoma)y sugeriría que la edad biológica es mayor a la que el individuo considera que tiene. 

Esta condición se asocia a sedentarismo, mala alimentación, colesterol elevado, hipertensión arterial, exceso de peso y trastornos del ánimo especialmente estrés y depresión. 

El grupo del Centro de Hipertensión Arterial del Hospital Austral propone una estrategia de interpretación de la enfermedad hipertensiva en 5 pasos, que facilita su abordaje de una manera ordenada, sistematizada e individualizada: 

Los 5 pasos: 

1) Realizar un diagnóstico, a través de la medición de la presión arterial según las recomendaciones internacionales. 

2) Identificar los mecanismos por los cuales esa persona padece de hipertensión. 

3) Identificar si es de causa esencial o secundaria a otra enfermedad. 

4) Identificar el estado de los órganos blanco (corazón, cerebro , riñones y arterias). 

 5) Estatificar el riesgo cardiovascular. 

Es decir, determinar cuál es el riesgo de padecer un infarto, ACV o muerte cardiovascular de una persona considerando la asociación de factores de riesgo además d ela hipertensión, como tabaquismo, sedentarismo, colesterol, acu rico, edad, sexo, diabetes, entre otros. 

 Para esto se usan tablas de riesgo como la presentada por la Sociedad Argentina de Hipertension Arterial en el 2011. 

 “Lo novedoso e importante en el tratamiento de la hipertensión, no es solamente bajar a un valor normal la presión arterial, sino también, una vez que se haya alcanzado buscar disminuir el riesgo residual”, remarcó la Dra. Kotliar. 

 Con esto se mejoraría el resultado final, atacando sus complicaciones más temidas como el infarto de miocardio, el accidente cerebrovascular y la mortalidad. Por otra parte el envejecimiento prematuro se ha asociado también al riesgo de Alzheimer Precoz. Fuente: Hospital Austral
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domingo, 3 de febrero de 2013

La hipertensión un caras de la misma moneda de la enfermedad renal

La presión arterial elevada causa enfermedad renal crónica y, a la vez, la enfermedad renal crónica causa hipertensión. 

Especialistas advierten la importancia de chequear los niveles de presión arterial tanto como el correcto funcionamiento de los riñones. 

La presión arterial alta es un factor de riesgo de la enfermedad renal crónica (ERC). 

Es que en los cuadros de hipertensión, hay una mayor presión en los vasos sanguíneos que recorren todo el cuerpo, incluidos los riñones. 

Cuando esto sucede, los riñones no pueden realizar correctamente la tarea de filtrar la sangre. 

Nuestros riñones eliminan las impurezas de la sangre en silencio y eficientemente. Cada día filtran 180 litros de sangre. 

Pero cuando la función renal se altera, como sucede en la ERC, los riñones dejan de trabajar adecuadamente y en la ERC el daño es progresivo e irreversible. 

La hipertensión se encuentra entre los principales factores de riesgo de ERC, junto con la diabetes. A nivel mundial, el problema de la presión elevada aumenta día a día. 

La presión elevada se detecta en el 80% de los pacientes con ERC, ambas enfermedades se vinculan estrechamente: la hipertensión puede causar ERC y la ERC puede provocar hipertensión. 

Por este motivo, el tratamiento precoz de la hipertensión puede conducir a un mejor control de la ERC. 

Al mantenerse la presión arterial baja, se reduce significativamente el riesgo de padecer afecciones cardíacas, que para los pacientes con ERC son siempre un riesgo latente. ¿Qué se puede hacer para controlar la presión arterial? 

 Los cambios en el estilo de vida, la actividad física y la dieta tienen un impacto profundo en el control de la presión arterial y en la salud en general. Reducir el consumo de alcohol y dejar de fumar también contribuye a descender los niveles de presión arterial. 

En algunos pacientes, también puede ser necesario el control del colesterol y tomar medicación adecuada para mantener la presión arterial en niveles adecuados. 

 Los riñones están diseñados para equilibrar la ingesta de sal que hacemos a través de los alimentos de acuerdo a las necesidades que tenemos. 

El consumo elevado de sal produce retención de líquidos. 

Comiendo como lo hacemos en las últimas décadas, con un aumento significativo de alimentos ricos en grasas, calorías y sal y pobres en nutrientes, mucha gente acumula en el cuerpo más agua y sal de la que los riñones pueden manejar. 

 El exceso de agua y sal aumenta la presión sanguínea y daña el corazón y las paredes de los vasos. Cuando más alta es la presión arterial mayor es el daño que se hace a los vasos sanguíneos de los riñones. 

Una dieta reducida en sal baja significativamente la presión arterial. 

Controlar la presión arterial regularmente y tomar medicación para tenerla en niveles aceptables, si el médico de cabecera así lo indica, son estrategias vitales para reducir el riesgo de padecer ERC.

 Actualmente, el 5% de la población mundial padece alguna forma de enfermedad renal crónica.

 Cuando la capacidad de funcionamiento de los riñones es inferior al 10%, las alternativas son el trasplante o la diálisis. 

En la Argentina hay 26 mil personas en diálisis. Asesoró: doctor Rubén Gelfman (MN 47476 / MP 26684), médico nefrólogo, director médico de Diaverum Latinoamérica
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